Democracia estas como ausente. Crónica de un pleno.

“Como si estuviesemos hablando a la pared” así describía su sensación una mujer cuando tomaba la palabra durante el último pleno de Enero en el ayuntamiento. Una estampa que se repite pleno tras pleno y que ningunea el concepto de participación popular dejando en situación de indefensión total a la ciudadanía que quiera intervenir en el mismo.

El pleno comienza a las 19:00, momento en la que entran los concejales, se sientan y da inicio la sesión. Empiezan a tratar los temas del orden del día ya debatidos previamente en comisión y en los que en la mayoría de las veces no han llegado a ningún acuerdo. Comienzan las interveciones de unos y otros, se vota y se continúa así punto tras punto. Todo se recoge en acta. Mientras tanto los vecinos esperamos, no es nuestro turno y no se nos permite intervenir en este espacio.

Pasamos a la segunda parte del pleno, ruegos y preguntas. Los concejales de la oposición preguntan al equipo de gobierno sobre decretos, decisiones o otros temas municipales. El equipo de gobierno responde o se evade. Se recoge acta. Los y las vecinas tampoco podemos intervenir.

Finálmente llega el turno de los y las vecinas, la secretaria se marcha  por la puerta de atrás en estampida, algun concejal sale a pasear mientras otro se dedica a jugar con el movil. El alcalde apunta algo en su cuaderno cuadriculado, quizas para su colección de cuadernos o para su archivo. Lo cierto es que la mayoría de las solcitudes o preguntas no son contestadas y quedan en el aire. Los vecinos, las vecinas, nos desfogamos, los politicos salen por donde pueden, nada es recogido en acta y adiós muy buenas, hasta el siguiente pleno. Realmente sí que tenía razón la señora,  sí que se asemeja esto a hablar con la pared.

Los partidos políticos tienen miedo a la participación popular.

La ciudadanía demanda cada vez un mayor control sobre los políticos, y mayores herramientas de participación en el ayuntamiento. Los gobernantes se percatan de ello y utilizan cada vez mas el concepto de participación. Estamos en la época en la que todo es participación: Que van a poner unos árboles en el paseo de la estación, es participación. ¡Que no! ¡que son unos bancos! tambien participación. Participación para los eventos deportivos y si hablamos de urbanismo pues también esgrimen la palabra de la participación. Sin embargo existe un verdadero pavor a la intervención libre y en condiciones dignas de las vecinas y vecinos en los orgános del ayuntamiento.

Realmente lo que quieren es mantener el control sobre todo. Para ello evitan que los ciudadanos de a pie podamos actuar realizando propuestas o solicitudes de manera libre e independiente en el ayuntamiento. Quieren que dependamos de ellos, que obligatoriamente tengamos que acudir a ellos. Mejor que acudamos de manera individual que organizada, que si nos organizamos los de un vecindario… ¡Ay dios!  Todo para que sean luego ellos los que hagan y deshagan, decidan y ejecuten, y que nosotros les agradezcamos sus acciones. Así funciona el ayuntamiento. Pero el sistema falla, y lo hace porque los partidos estan alejados de los problemas reales de la ciudadanía, pero sobre todo porque responden a otros intereses, ajenos a los vecinos. Es por ello que  es necesario abrir nuevas vias de intervención ciudadana en las instituciones, con dignidad y garantías.

La democracia real se gana palmo a palmo

Afortunadamente la sociedad no es estanca, los pensamientos y los conceptos cambian, la sociedad avanza. Las necesidades de ahora no son las mismas de antes y resulta necesaria adaptar la legislación a los nuevos contextos. El debate sobre la participación ciudadana en los plenos y para que se recoja en acta las intervenciones vecinales se repite un mes tras otro en nuestro ayuntamiento. Sea por la propuesta de BILDU o por parte de los diferentes vecinos y vecinas que acuden al mismo.

El seguir negando el avance de la participación escudándose pretexto de la legalidad como lo esta haciendo el PNV no es mas que un intento de aferrarse al pasado para conservar los privilegios de los “partidos” en las decisiones del pueblo. Un freno que se le pone a la opinión, cada vez mas extendida, de la necesidad de empezar a construir una democracia real, la de los vecinos y vecinas, la que es abierta y horizontal. El debate sobre la participación popular no es algo exclusivo de Trapagaran, los debates y demandas vecinales de Bilbo son muestra de ello que junto con las realidades de Elorrio u Ondarroa muestran que existe camino a recorrer. Un camino que ganamos palmo a plamo, con cada intervención vecinal, con cada propuesta de las asociaciones sociales o vecinales, donde tras cada propuesta suena el estribillo…:

“me gustas democracia porque estas como ausente / me gustas ya te digo, pero quisiera tenerte mas presente”

Leave a Reply

Your email address will not be published.